Un refrigerador es un accesorio que mantiene las bebidas y alimentos a la temperatura deseada. Vamos a tratar de entender un poco más de la historia de esta herramienta tan esencial para nuestras vidas.

 Jacob Perkins (1766-1849) fue el físico americano cuyos experimentos científicos han demostrado la compresibilidad del agua. Este descubrimiento es de gran importancia, ya que el enfriamiento funciona con el principio de la compresibilidad de un líquido. Este consiste en una rápida evaporación y la consiguiente pérdida de energía que se origina. Es decir, cuando un líquido se evapora rápidamente, el recipiente que o contiene sufre un inevitable enfriamiento, debido a que el vapor lleva gran parte de la energía.

A principios del siglo XIX, Oliver Evans elaboró el primer proyecto de una máquina de refrigeración, sin embargo esto nunca se puso en práctica. Un tiempo después, Evans elaboró un nuevo proyecto, de esta vez teniendo en cuenta el principio de compresión, y obtuvo la primera patente de una máquina de este tipo.

En cuanto a la refrigeración doméstica (nevera), la primera máquina a aparecer fue en el año de 1913, en Chicago, la construyó Dolmere (Domestic Electric Refrigerator). No se trató de un éxito comercial, al contrario de lo que sucedió con las neveras Kelvinador, que se producirían algunos años más tarde.

Sin embargo, el primer refrigerador de éxito mundial fue creado por General Electric en 1927, habiendo sido producidos a gran escala (más de un millón de unidades), con algunos ejemplares aún en funcionamiento hoy.

El año 1928 es considerado un hito en la historia de la refrigeración, ya que es cuando el ingeniero americano Thomas Midgley desarrolló el clorofluorcarbono (CFC), que vino a sustituir los refrigerantes tóxicos que hasta entonces se había utilizado.

Más tarde, en 1973, el químico americano Frank Sherwood Rowland y Mario Molina se dieran cuenta los efectos nocivos del clorofluorcarbono (CFC) en la capa de ozono, lo que dio lugar, a través del Protocolo de Montreal, a la extinción de su producción en los grandes países. Actualmente, algunos estados todavía producen CFC, pero se han comprometido a la plena suspensión de esta sustancia en 2010.


Al comprar un refrigerador tome esto en cuenta. La lucha contra el calentamiento del planeta tierra es una lucha que debe ser combatido por cada uno de nosotros. Preserve el medio ambiente, ponga de su parte.


 ¿Por qué se construyeron las Neveras?

La nieve ha sido utilizada por el hombre desde la Antigüedad aplicándola fundamentalmente con fines terapéuticos y domésticos.

Desde el punto de la terapéutica no cabe duda de la importancia de la nieve como agente productor de frío. Existían y existen multitud de enfermedades en las que el frío es la indicación adecuada.

La nieve adquirió gran importancia en la conservación de los alimentos pues uno de los principales focos de enfermedad en el mundo antiguo y medieval era la ingestión de alimentos o de aguas en mal estado de salubridad.

La conquista de mayores cotas de comodidad entre la clase burguesa hizo también que aumentara la demanda de nieve.

La explotación de la nieve se realizó de manera similar en los pueblos de La Rioja. Para ello se construían dos modelos de neveras: unas en el monte y otras en las proximidades de los núcleos de población.

Los pozos de nieve de montaña situados, por lo general, en la cima de los montes en los que suele caer abundante nieve en invierno, son hoyos excavados en la tierra y revestidos con mampostería de piedra. No se conserva en ellos la parte superior que existió y que los cubría para conservar mejor el frío durante el verano. Se llenaban a lo largo del invierno y a partir de la primavera deberían abastecer a los municipios y a sus neveras municipales. Con este método se conseguía nieve en los núcleos de población durante los meses de más calor.

 

Proceso de obtención del hielo

 La fabricación del hielo comenzaba con la creación, en el fondo de la nevera, de un ?emparrillado? que aislaba la nieve del contacto con el suelo y con el agua derretida, permitiendo la salida de ésta por un aliviadero o desagüe. El emparrillado era una estructura de troncos cruzados cubierta de una base vegetal de aguja de pino, helechos, paja o ramas, que apoyaba sobre piedras situadas en el fondo de la nevera.

 Desde el exterior se echaba la nieve sobre esta estructura. Dicha nieve había sido traída en cestos y depositada en montones cercanos a la nevera con anterioridad. La nieve se repartía y los ?empozadores?, calzados con polainas fabricadas con saco o mantas, comenzaban a apelmazarla con unas herramientas de madera llamadas ?pisones? Al ser éste un trabajo duro, los hombres se turnaban para evitar congelaciones. 

Cuando la nieve prensada y convertida en hielo alcanzaba una altura entre 30 y 40 cm se colocaba una capa de cubierta vegetal que permitía separar el hielo en bloques, facilitando su posterior extracción. También se colocaban ramas o troncos en los laterales con el fin de evitar que la nieve tocara las paredes de la nevera. Así continuaba el proceso hasta completar el llenado de la nevera, cubriéndose con ramas, troncos, paja y mantas o pieles para evitar que todo el conjunto ganara temperatura y el hielo se derritiera.

 

 Extracción del hielo

 Cuando se necesitaba hielo, los hombres entraban en la nevera y destapaban el hielo; tras barrerlo iniciaban el cortado con palas y sierras de diente ancho. Las barras de hielo se sacaban de la nevera con ganchos y se metían en distintas estructuras de madera según su peso y tamaño. A medida que el nivel del hielo descendía se utilizaban cuerdas y poleas para izarlo de la nevera.

 El hielo se transportaba sobre animales de carga, lo más tapado posible. El traslado se hacía siempre por la noche, cuando la temperatura era más baja. Se solía vender a peso y se calcula que, aún a pesar de todo del cuidado puesto en el proceso de extracción y transporte, se perdía más del 30% del peso original.

 El descubrimiento y generalización de los sistemas de producción de frío artificial hicieron que las neveras dejaran de utilizarse a finales del siglo XIX.